El niño/a que fracasa en sus estudios, que no quiere ni puede seguir en la escuela, no es un simple accidente a nivel local, limitado al ámbito escolar, sino que es un descalabro general. Es toda una sociedad y un sistema de cultura que, señalando al niño con el dedo, le dice: "No sirves."
Nadie duda que la habilidad que han de poner en juego los docentes para evitar el fracaso de sus alumnos. De su muy difícil arte de juzgar. Mezcla de comprensión, justicia, sensibilidad... Circunstancias todas ellas que inciden en el momento de calificar el rendimiento escolar de un determinado alumno. Pero también sabemos de situaciones que conducen al alumno a tirar la toalla. Los adjetivos críticos - frecuentemente vejatorios - , las calificaciones eternamente bajas, las malas notas... Son algunos de los factores que desencadenan el derrumbe, el fracaso escolar. A veces, incluso, a costa de la propia vida del alumno, cuya capacidad de sobrecarga emocional- evidentemente escasa por edad- no puede hacer frente a la presión ambiental, escolar y familiar, terminando en el "suicidio". Como es bien sabido, cada año es llamdo "suspenso asesino" nos aporta nuevas víctimas estudiantiles.
"La más grande injusticia que puede hacerle a un maestro un niño es el juicio crítico de que "podría adelantar más si quisiera"."Son palabras de Leo Kanner, escritas en su conocido y ya clásico tratado de psiquiatria infantil. Y sigue diciendo: "Es exacto, en el sentido de que un niño intelectual capaz puede dar más con mayores deseos de estudiar, pero ésta critica, expresada con demasiada frecuencia, omite algo que impida que el niño quiera estudiar más". Aquí esta la clave del asunto, ningún niño no rinde porque sí. Siempre habrá que ir a la busqueda a la razón que impide el balance escolar del alumno, y ponerle el remedio oportuno.
Es una mala medida intentar solucionar, de entrada, que el mal rendimiento escolar recurriendo a un profesor particular o dejándolo a repaso, porque podemos caer en un círculo vicioso: a más dificultades y rechazo escolar, damos más escolaridad. Es "llover sobre mojado", insistiendo y machacando sobre algo que se está tornando antipático para el niño. No es de extrañar, pues, que con el tiempo acabe aborreciendo todo lo que se parezca a un libro... Cuesta bien poco reflexionar e investigar sobre las causas reales que permiten una buena marcha estudiantil. Desde la óptica del maestro, que convive diariamente con el niño, pasando por el psicólogo escolar hasta llegar al psiquiatra infantil, son los eslabones necesarios para esclarecer la incógnita del mal rendimiento. Saberlo hacer a tiempo es siempre un ahorro a la corta, y a la larga es la prevención del fracaso escolar.

¿Qué es la fobia escolar? En el universo de escuela se fraguan muchas batallas emocionales que tienen raíz en la familia. Ésta es la causa de la fobia escolar, la resistencia por no ir a la escuela, que se acompaña de reacciones de ansiedad y pánico, equivalentes a una verdadera angustia de separación, a un deseo profundo de no dejar la familia. La denominación "fobia" es desacertada, ya que el escolar, en el fondo, desea ir a clases y tiene ambiciones escolares, al contrario del que hace novillos y prefiere vagar por las calles porque no le gusta la escuela. Pues bien, la llamda "fobia escolar" puede aparecer a los cinco años, aunque preferentemente lo hace entre los ocho y diez años. Se acompaña de un cuadro clínico con crisis de cólera, oposición violenta, dolores abdominales y de cabeza, vómitos..., manifestaciones que desaparecen si el niño no va a la escuela o bien cuando regresa de ella. Acostumbra a presentarse en hijos únicos o que tengan untrato privilegiado (por ejemplo promogénito y último de los hermanos). A menudo, indica una relación muy estrecha, simbiótica, con una madre sobreprotectora y ansiosa. Unas sesiones de psicoterapia familiar y tranquilizarce, pueden solucionar estos cuadros fóbicos.
El rechazo escolar tiene mucha formas de presentarse. Precozmente, en el inicio de la escolaridad, reaccionando el niño con grandes rabietas porque no quiere separarse de la madre (es frecuente que suceda en los primeros días de parvulario y cuando el niño acude al colegio, ya mayorcito, por primera vez) En otros casos, la rotunda negativa de ir a la escuela se interpreta como un reacción contra los padres, camuflada en forma de oposición escolar. Es frecuente en los adolescentes, cuyo rechazo escolar simboliza un rechazo de la figura paterna demasiado exigente o como una dificultad para superar al padre (que alardea de excelentes calificaciones en su época escolar).
El alumno dispone de formas de rechazo escolar camufladas; por ejemplo la reacción de tipo pasivo, con desinterés por todo lo que representa un aprendizaje y que, a menudo, es una manera de enmascarar o intentar evitar el fracaso total. Otra veces aparece un cuadro de inhibición intelectual con "bloqueo" de las actividades mentales cuando el niño quiere estudiar o responder un examen (las tipicas respuestas de "no me entran las cosas" o "se me queda la mente en blanco") Según Skinner, una de las formas más fáciles de "escapismo", de rechazo escolar, es, sencillamente, olvidar cuanto se a tenido que aprender. No obstante, hay que tener en cuenta que esta situación terriblemente embarazosa de "mente en blanco", puede ser debida a problemas emocionales de otra índole que impíden la concentración del estudiante,



nesesito saber si me pueden ayudar... de causas inherentes a la escuela relacionadas con el fracaso escolar...MUCHAS GRACIASSSSS