El lenguaje es el mejor juguete que podemos darle a un niño. Pronto advertirá las inmensas posibilidades de las palabras, palabras que le permitirán comunicarse con otros, establecer contacto con el entorno y, lo que es más importante, organizar su pensamiento.
Pero, ¿cómo aprenden a hablar los niños? muchos se preguntan si es por imitación a los adultos o de manera automática por medio de un determinante genético. Si bien estos interrogntes no estan del todo aclarados, la psicolinguistica puede aportar algunos datos.
Es interesante comprobar que todos los padres, parece que siguen un código o reglamento preestablecido cuando se comunican con sus hijos. Por ejemplo, el lenguaje adulto dirigido al niño de seis meses a diez años difiere sensiblemente del lenguaje dirigido por el adulto a otros adultos. Cuando nos comunicamos entre adultos, apenas el 50% de las pausas que se producen indican el final de las frases. Este porcentaje pasa a ser del 90% en el lenguaje de las madres dirigido a sus hijos de edades comprendidas entre el año y medio y los tres años. También las madres se expresan con una articulación más cuidada cuando se dirigen a su hijo. El lenguaje que utilizan es de menor complejidad y muy bien construido desde el punto de vista gramatical, hay que señalar que la mayoría de las madres no son conscientes de estas modificaciones que inciden en su lenguaje cuando se dirigen a su hijo.
La función principal del lenguaje materno es la de enriquecer y estimular el conocimiento del niño. Cuando una madre habla a su hijo utiliza gran cantidad de frases interrogativas, para, de esta forma, provocar abundantes respuestas. Lo sorprendente es que esta forma de actuar de las madres es extensible a cualquier mujer, aunque no tenga hijos.
Algo similar sucede con los padres cuando se dirigen a sus hijos. Aunque, no obstante, se observa una menor capacidad de los padres en comprender el lenguaje de sus hijos en comparación con las madres. Asimismo, las madres son superiores a los padres cuando se trata de comprender el lenguaje de otros niños que no son los suyos.
Pero todos, madres y padres, estamos favoreciendo continuamente el desarrollo del lenguaje infantil. Casi inconscientemente nos convertiremos en maestros de nuatros hijos. Actuamos como docentes cuando corregimos o aprobamos sus primeras palabras. Más adelante, ampliamos sus limitadas frases, cuando por ejemplo, el niño dice "coche no aqui", los adultos corrigen cariñosamente "el coche no está aquí" (lo que técnicamnete se denomina expansión gramatical).
Hay que tener muy presente lo importante del papel que cumplimos como monitores linguisticos de los hijos, por eso dedicale parte importante de tu tiempo a ellos para hablarles.
Referencia: "Salud y psicología del niño" P. Castells Cuixart


A mi me impresiona como mis hijos siguen los pasos de uno, como se van entremezclando y como somos un ejemplom para ellos. Como por pequeño que uno crea que es algo y que va a pasar inadvertido, los hijos se dan cuenta de todos y creen que lo quie los padres hacemos es lo que ellos deben hacer, el ejemplo que deben seguir... y valgame Dios que no es así! en muchísimas ocasiones.
Me gusto mucho este post y seguiré leyendo tu blog.
Saludos